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Tuesday, October 15, 2013

SE VATICINA UNA NUEVA ERA MUNDIAL

SE VATICINA UNA NUEVA ERA MUNDIAL

Por Manuel Zevallos Vera

La era que vivimos arrancó de mediados del siglo XVIII hasta lo que va de corrido del siglo XXI, caracterizada, en lo económico, por el dominio del sistema capitalista con sus etapas mercantilista, imperialista y liberal; en lo social, por la riqueza y pobreza extremas; y en lo político, por la vigencia de la democracia con imperfecciones y contradicciones, con problemas y conflictos permanentes que originan una crisis total en todo el sistema, lo que está anidando y produciendo signos de cambio que pronostican el advenimiento de una “Nueva Era Mundial”, pues el barco de la humanidad actual está haciendo agua por varios sitios vitales amenazando hundirse, sino se reacciona a tiempo por los centros poderosos del poder económico y político para dar paso a un nuevo sistema. 

La crítica era actual acusa maravillosos avances caracterizados por el portentoso desarrollo de la ciencia, la técnica y la tecnología, pero con condenable déficit de pobreza extrema, narcotráfico e inmoralidad. Para dar la bienvenida a una nueva era, tenemos que asegurarnos que exista la voluntad y la decisión de aplicar una estrategia político social capaz de revertir el déficit moral de la era por terminar para reconstruir una sociedad de equidad, de términos medios y de justicia social, sin descuidar ni bajar la guardia para que continúe el progreso material, científico y tecnológico de una sociedad moderna y civilizada.

Yo difiero de los analistas y pronosticadores que anuncian un cambio de la era que abarca los veinte o treinta años últimos del siglo XX hasta nuestros días, sólo referida a la estrategia de los negocios y el mercado. El concepto de era es mucho más amplio y extenso en el tiempo histórico. ¿Qué debe entenderse por era con corrección y propiedad?: “Extenso período histórico caracterizado por una gran innovación en las formas de vida y de cultura. Era de los descubrimientos. Era atómica. Cada uno de los grandes períodos de la evolución geológica o cósmica. Era cuaternaria. Era solar II. Cristiana o de Cristo”. 

Por nuestra parte podemos agregar la Era del Socialismo Soviético, abiertamente opuesta al sistema capitalista y burgués y que abarcó de 1,917 hasta fines del siglo XX y la Era de la globalización a partir del último tercio del siglo XX hasta nuestros días y que continuará no sabemos hasta cuándo y que, a pesar de su rechazo al sistema marxista y al denominado materialismo dialéctico, sin querer queriendo la globalización que impone reglas y condiciones de coherencia de sus partes nacionales valederas para todo el mundo que participa de las obligaciones y beneficios del mercado internacional, no es sino, en el fondo, la aplicación del principio dialéctico de la filosofía marxista que dice: “Que todo se relaciona y existe una dependencia de sus partes; que nada está aislado y que todo está sometido a ley de concatenación”.

Estos comentarios los hago con relación al libro del destacado analista japonés de los negocios internacionales y de las estrategias para los empresarios del mundo del capitalismo Kemichi Ohual con motivo de su libro “El Próximo Escenario Global”: Desafíos y Oportunidades en un Mundo sin Fronteras.
Según este autor para tener éxito en los grandes negocios es preciso actuar en el escenario global. Sostiene que la globalización es un hecho que nadie puede detenerlo, que llegó para quedarse y que nos está conduciendo a un nuevo escenario global.

Sostiene el cambio hacia una nueva economía para un mundo sin mercados; que las teorías económicas de Keynes y Milton Friedman son historia que podría sustituirlas; habla de lo que pueden hacer los gobiernos cuando los Estados-Nación ya no cuenten en la era post nacional, lo que supone la desaparición de las naciones en la nueva era global.

Este anunciado nuevo escenario global, según el autor, ha sido previsto por dos fuerzas: Una por testimonios de las circunstancias cambiantes a lo largo de las dos últimas décadas en las que los cambios han sido sustanciales y dos que personalmente en los últimos veinte años, ha conocido la experiencia de los pioneros de la economía global que demuestran la necesidad de buscar alianzas, estrategias o las funciones internacionales de empresas que han dado excelente resultado.

Estamos de acuerdo con el autor en cuanto a que el próximo escenario global será una realidad de cohesión de los grandes capitales del mundo sin fronteras, mas ponemos en duda la desaparición de las naciones como unidades independientes que son producto de sedimentación milenaria de desarrollo social, político, psicológico y humano.


Kemichi Ohual nos brinda recetas para garantizar el éxito económico de las grandes empresas y empresarios, pero no toma en cuenta la acuciante pobreza y empobrecimiento de las mayorías de poblaciones del mundo, sin cuya solución no se puede vislumbrar una nueva era global humanizada y equitativa.

PSICOLOGÍA DE LOS HABITANTES EN CASAS DE VECINDAD

PSICOLOGÍA DE LOS HABITANTES EN CASAS DE VECINDAD

Por Manuel Zevallos Vera

Antes de hablar de las casas de vecindad, nos remitimos, muy brevemente, al origen histórico de la vivienda del hombre desde que éste aparece sobre la faz de la tierra.

Se define como vivienda “el sitio que el hombre adopta para que le sirva de albergue bajo techo, junto con su alimento y vestido, para que lo preserve del frío o calor y en general de las inclemencias del tiempo”. Las variaciones del clima y las amenazas de los animales salvajes fueron las dos causas que decidieron al hombre prehistórico a construir sus primeras viviendas, desde las cavernas de los trogloditas hasta las chozas en tiempos más avanzados levantadas con adobe de tierra apisonada, troncos de árboles, caña de bambú o materiales propios de zonas montañosas, costeñas o boscosas, hasta las palaciegas casas, los chalets lujosos y los rascacielos contemporáneos. En este sentido la arquitectura, la ingeniería, la tecnología y los servicios habitacionales, sanitarios, mobiliarios y domésticos han alcanzado y aún siguen en desarrollo sin límite, extraordinario y maravilloso.

Simultáneamente con las llamadas casas de vecindad en Arequipa existieron los tambos que eran habitaciones o corredores de paredes de sillar y techados con calamina, con cómodas tarifas que servían de alojamiento común de pasajeros y diversos comerciantes que llegaban en plan de negocio por unos días.
Las casas de vecindad, que aún existen en la ciudad capital y en todos los departamentos del Perú, son casonas o edificios divididos en cuartos o departamentos reducidos que se alquilan a personas o familias distintas, con patios y servicios comunes y que habitan gentes modestas de recursos limitados, generalmente en las denominadas zonas populares o barrios bajos, en los que prima la promiscuidad, falta de higiene e inseguridad, dándose el caso que familias numerosas ocupen una sola pieza en los llamados conventillos que existen todavía en Lima con tendencia a desaparecer.

En Arequipa existieron, entre otras, las casas de vecindad como la “Casa Rosada” al final de la calle Piérola, “La Cabezona” bajo el actual Puente Bolognesi y el “Tambo de los Cachitos” al final de la 6ta cuadra de la calle Jerusalén.

Según la historia de la vivienda en Europa y los Estados Unidos, después de la Primera Guerra Mundial en 1914, a partir de 1930 este tipo de vivienda masiva fue eliminada y sustituida por los grandes edificios compuestos de varios pisos que alquilaban o vendían a plazos, lo que ha cambiado el nivel de vida de las familias de clase media. En el Perú y Arequipa concretamente se está produciendo el mismo fenómeno que cambia la psicología de sus habitantes como lo veremos seguidamente.

Las condiciones materiales, económicas y sociales de los habitantes de casas de vecindad o conventillos provocan reacciones y conductas psicológicas de envidia, críticas negativas y enemistades entre vecinos y se mantienen vivas aunque se separen de vivienda, salvo excepciones de gente amorosa, generosa y tolerante; tales conductas conllevan adicionalmente el aparentar relaciones sociales falsas con personajes distinguidos del ambiente destacados en alguna actividad intelectual o empresarial o parentescos inexistentes. En otras ocasiones festivas como navidad, año nuevo, fiestas patrias u onomásticos se hace gala de la compra de comestibles, bebidas, artefactos, vestidos máxime en nuestra época con el manejo de tarjetas de crédito y el angustioso endeudamiento familiar.

Las apariencias son un fenómeno material generalizado no sólo en las clases humildes, sino también en la clase media baja, porque en la clase media alta ya no es apariencia sino realidad y en las clases altas y aristocráticas ya no es apariencia sino signos de riqueza y poder económico.

Cuando la gente procedente de casas de vecindad con servicios comunes se hace propietaria de un departamento independiente y servicios propios, cambia automáticamente su conducta y psicología, pues adquieren un carácter poco comunicativo con los vecinos de los otros departamentos y con mayor razón con vecinos de los diversos pisos de los edificios modernos; situación similar acontece cuando se hacen propietarios de casas independientes, salvo honrosas y dignas excepciones.

El desarrollo social de la familia, en todos los continentes, ha tenido y tiene similar evolución psicológica, pues el tipo y nivel de vivienda familiar determina los cambios en la conducta y mentalidad individual y familiar y lógicamente el nivel de vivienda depende del estado económico de una sociedad dividida en clases sociales, como es el sistema actual del mundo democrático abierto a la capacidad de trabajo, producción, empresa y rendimiento personal de hombres y mujeres.


Este es un problema de fondo de la sociedad del siglo XXI que exige una respuesta innovadora diferente a la de lucha de clases de los siglos pasados.

LA INVERSIÓN DE LA RELACIÓN SUJETO-OBJETO

LA INVERSIÓN DE LA RELACIÓN SUJETO-OBJETO

Manuel Zevallos Vera

Frei Betto, un escritor y asesor de movimientos sociales, autor, entre otros libros, de “La Obra del Artista. Una Visión Holística del Universo”, en un artículo registrado en internet, hace pública su crítica por los efectos del delirante consumismo que ha trastocado la relación natural sujeto-objeto al punto que es el objeto el que determina la conducta preferencial del hombre dentro del mercado de consumo.

Entre otras cosas dice: “El consumidor neoliberal genera hoy una hazaña que deja a los filósofos más confundidos: El sujeto humano pasa a la condición de objeto y el objeto – la mercancía – ocupa la condición de sujeto”. “En caso de que el sujeto se rehúse a ostentar la lista de objetos considerados refinados entra al riesgo de ser excluido, rechazado del círculo social que establece como código de identificación, cierto nivel mínimo de patrón del consumidor”. “El único modo de ser aceptado por la tribu es revestirse de los mismos objetos que, actuando como sujetos, le rescatan del oscuro y mediocre universo del común de los mortales”.

“Ahora, en la postmodernidad, las personas ya no se relacionan, no se conectan. Los encuentros no son reales sino sólo virtuales. Ya no se vive en sociedad sino en red. Nadie es excluido sino borrado”.
Cuando Frei Betto dice que esta primacía del objeto sobre el sujeto deja confundidos a los filósofos, yo diría que no les hace mella, pues estos fenómenos de la moda y de la majestad de las marcas son pasajeros y la realidad física de los mundos y de las mentes no son trastocables, sino revisemos la verdad establecida por la ciencia en contra del rigor de la fantasía teológica respecto del universo físico: Se sostenía que la Tierra era el centro del sistema planetario, según el astrónomo Tholomeo; pero la investigación científica demostró, según Copérnico y Galileo, que el centro era el Sol y que la Tierra y los demás planetas giraban en torno de él, lo que se denominó Teoría Heliocéntrica. Nada ni nadie puede alterar o trastocar esta relación.

¿Qué dicen los filósofos respecto a la relación sujeto-objeto?.

Sócrates, criticando la tesis relativista de los sofistas que decían que “el hombre era la medida de todas las cosas” y que no existía la verdad porque las sensaciones eran pasajeras, fenoménicas y refuta esta falsa concepción cognoscente, pues las sensaciones sólo son la materia prima del conocimiento y a base de ellas, les da un tratamiento de unión, coherencia y las transforma en una función mental superior que es la percepción, que es un fenómeno de otro nivel intelectual que permite sentar principios y leyes con precedencia cognoscente del sujeto sobre el objeto, lo que se expresa mediante el concepto que es el resultado de la relación sujeto-objeto, ambos pueden desaparecer, pero el concepto permanece, por eso sostenemos que la moda, la tecnología desaparecen, pasan, pero el sujeto permanece a través del concepto que permite seguir fabricando modas, objetos, ideas, novedades. El sujeto es insustituible porque es el arquitecto de su vida, costumbres, conductas, deseos, aficiones, objetos, cosas, técnicas.

El filósofo Kant se refiere a la “Inversión Copérnica”, pues así como Copérnico descubrió el orden Sol-Tierra cambiando el viejo sistema Tierra-Sol, igualmente Kant sostuvo que si en la época medieval el pensamiento, las ideas, el hombre giraban alrededor de las cosas y del mundo, la relación se cambió, pues son las cosas, objetos, mundos los que giran en torno del pensamiento, del sujeto, del hombre.

El filósofo idealista Hegel sostiene con razón y sabiduría que “La cultura no es sino la objetivación de nuestra subjetividad” y nosotros agregamos que donde existe la mano, el sello, la huella, la idea, el saber, el mensaje y la personalidad del hombre hay cultura. Aún los objetos y cosas existentes antes que el hombre desde que éste aparece en la Tierra, ha actuado sobre ellos, les ha puesto nombres, los utiliza, los explota, los transforma, los transita, los cuenta y son motivo de inspirar poesía y de ser escenario de felices como dramáticos episodios como sucede con las aguas de los mares y ríos, los vegetales, los animales, los minerales, el clima y el medio ambiente. El sujeto hombre impregna su compleja e inagotable subjetividad a las cosas del mundo físico y las convierte en objetos, o sea un sujeto de cultura.


El sujeto hombre es y seguirá siendo el rey de la creación por mandato divino y así como se dice “las generaciones pasan y sólo Dios permanece”, podemos decir “la moda pasa, los objetos se transforman, la tecnología cambia y el gran modisto transformador es el sujeto hombre”, por lo tanto siempre quedará en pie la verdadera relación “sujeto-objeto”.